La Caja de Pandora
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Crónicas

Primavera Fauna 2014: 12 bandas que prometen armar el festival

By November 8, 2014 Crónicas

Estando a muy pocos días de conectarnos nuevamente con una experiencia festivalera en el Primavera Fauna 2014, creo que es justo compartir con ustedes una guía de las 12 bandas que vamos a querer escuchar este 22 de noviembre en el recinto Piscinas Espacio Broadway. Primero vamos con el detalle de bandas y al final los dejo con un playlist de 3 horas para que vayan preparándose como se debe. ¡Ahí nos vemos, Santiago!

 Condor Jet

Cóndor Jet  (13:00 – Cristal Light Stage)

Siempre he creído que los festivales son el espacio ideal para descubrir nuevas propuestas. Esta será justo la experiencia que nos tocará con Cóndor Jet, trío chileno que acaba de estrenar su segunda placa en este 2014. La apuesta de estos chicos es  por el  dream pop; temas etéreos y cálidos sobre los que comienzan a crecer nuestras expectativas. Un perfecto inicio para esta tarde de Primavera.

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Pitchfork Music Festival Paris 2012 – Día Sábado (Crónica)

By December 2, 2012 Crónicas

Minutos antes de que termine la presentación de Cloud Nothings (banda con la que no comulgo sinceramente)  me dirigí rápidamente al escenario B donde Purity Ring estaba a punto de empezar. Y desde el primer vistazo podías notar que esta no sería una presentación a la que estemos acostumbrados. Una serie de huevos flotantes. Una paleta de colores azules, morados y verdes lúgubres. Un tambor XXL. Y el tablero del Corin repleto de bolas fosforescentes. Oh si, esto se va a poner bueno.

Antes de empezar Megan ofreció disculpas por el desperfecto en los huevos flotantes. Vamos, que no he venido a Paris para esto. En fin, la presentación continuó con el material que encontramos en el Shrines LP. Entre lo más destacado de la noche tuvimos al clásico e infaltable “Lofticries”, el misterioso “Belispeak” y el hipnótico “Fineshrine”. Eso sí, cuando “Odebear” empezó a sonar más de uno ya no solo llevaba el ritmo con el pie, sino que los hombros también les comenzaban a funcionar.

Aquel momento vivíamos una especie de trance profundo generado por la potente base electrónica de bajos que saturaba todo el hangar y la acostumbrada estética dubstep que presenta el setlist de Purity Ring. Como si fuera poco, Megan reventaba  furiosamente el gran tambor que tenía a su costado de cuando  en cuando y a la vez las bolas fosforecentes que Corin golpeaba con sutileza, parecían gotas de agua que caían de a pocos sobre el escenario. Debo decir que este era el caldo de cultivo perfecto para sentir escalofríos (o “piel de gallina”) de forma repetida.

La noche tenía que dar paso a nuevas propuestas. Y lo que seguía era Twin Shadow. Si ya sé que tú tienes un problema personal con George Lewis Jr. y su voz. Sí, la verdad se nota que a veces se queda sin aire, pero cuando has viajado varios miles de kilómetros para estar presente en un concierto de él y su banda, es probable que no te fijes en ese tipo de detalles, créeme.

Para mí escuchar en vivo a Twin Shadow  fue redescubrir porque siempre me quede tan enganchado con la música de los 80’s. Líneas de bajo que se convierten en verdaderas protagonistas. Altas dosis de sonidos sintéticos que proporciona una gran atmósfera y una muy cuidada percusión upbeat (ya he escuchado que el baterista de esta banda parece zombie). 10/10.

Así fue como Geoge y los suyos se animaron a repasar algunos buenos hits del Forget LP (2010) como “Castles In The Snow”, “Forget” y “When We Were Dancing”. Y de la misma manera, los chicos no desaprovecharon la ocasión, y promocionaron el Confess LP que apenas se estreno a mitad de 2012. Así tuvimos “Golden Light”, “Five Seconds”, “Patient” y el grandioso “Beg For The Night” en escena.


Ya muy cerca del cierre, George paró la presentación y dijo algo así:

“Okey, okey. We always do this when we play this song, and so far in all the concerts we’ve done, people has accepted the challenge. Okey, here it is, we need you to take off your shirts and shake them in the air in order to play the next song. Are you willing to? Are you ready?”

Enseguida comenzó a sonar “At My Heels” y comenzó también uno de los momentos más recordados de  esa noche. Decenas de personas con suéter en mano y otras semidesnudas agitaban agresivamente su ropa en medio de un placer colectivo. Nadie podía seguir parado en ambos pies a esa altura de la presentación. El baile era una buena solución. Algunos minutos después, George se despidió respaldado por el público.

A continuación, mientras me despachaba unas buenas hamburguesas y hot-dogs, Death Grips y Liars hacían lo suyo sobre el  escenario. Tenían sus fanáticos, pero honestamente para mí solo era puro ruido. Quiza me hace falta llegar a un estado más elevado para entender este tipo de música. Quizás no. Lo cierto es que preparado para ver a Grizzly Bear, sí lo estaba.

Y así de pronto, los chicos aparecieron en escena, y la emoción y ansiedad de todos se pudo sentir en el aire a través de un cálido recibimiento. Era el estelar de la noche en la “worldwide hipster mecca”. Era EL momento De pronto se encendieron una seguidilla de medusas flotantes. Extraño. Lo cierto, era que los presentes nos habíamos quedado decepcionados con los huevos flotantes de Purity Ring, así que esto quizá lo compensaría de alguna manera. Comenzaron con “Speak In Rounds” y luego el “Sleeping Ute” del Shields.

Era difícil no sentirse como niño de 6 años encerrado en una tienda de dulces. Delicioso, reconfortante, posesivo. El juego de teclado de “Sleeping Ute”  intoxicaba de a pocos al púbico del festival, y si bien los porritos de marihuana estaban prohibidos, estoy seguro que más de uno (incluyéndome también) ya se sentía bastante bastante HIGH. A continuación, Ed Droste y compañía revisitaban el all-times classic y mejor disco del 2009 (para este servidor), Veckatimest LP. “Cheerleader” entraba acompasadamente, y tras el bridge que suena a cuenta de hadas, Ed alzó la voz: God let it go, it doesn’t mean a thing. Chance and sow, nothing changing”. Que maldito superdotado”, pensé. Agudo inconfundible, potente, estremecedor. No sería raro pensar que alguien pudo haberse emocionado demás esa noche.

Siguieron “Yet Again” y “Gun-Shy”. Ya para cundo el final de “A Simple Answer” llegó,  las medusas de las cuales les hablaba al principio habían cobrado vida propia. En medio de un envidiable espectacular juego de luces, las medusas se convertían en espíritus/almas graciosas e infelices en cuestión de segundos. Volaban en secuencia, y variaban en intensidad de acuerdo a la pauta de las canciones. Orgásmico.

¿Cómo podía mejorar esa noche? Pues de ninguna forma; sin embargo, estos chicos increíblemente lo lograron. Catárticos momentos visuales y auditivos con cada golpe de “I Live With You” y “Ready, Able”. A continuación, una lluvia de cuchillos taladraba lentamente nuestra sensibilidad: “Can you feel the knife?”, preguntaban todos en coro. Era el “Knife” del Yellow House EP. Y ya cerca del final todos cantábamos “Two Weeks” y “While You Wait For The Others” como los himnos de nuestra generación. Hoy, sé que lo son.

El final llegó a cargo de la combinación de “Half Gate//Sun Is In Your Eyes“. El mejor final y si has escuchado el Shields LP, estoy seguro que sabes de lo que estoy hablando.  Un arcoiris que se prolongaba a lo largo de la escena. Un perturbador estallido psicodélico antes de terminar, y una relajante atmósfera como remanente: So bright, So long, I’m never coming back”. Yo no sé si pueda volverlos a ver en vivo pero sé que si tú aún no lo has hecho, deberías anotarlo entre las cosas que siempre dices que vas a hacer antes de morir.

La noche para mí tuvo que cerrar con Disclosure y el set que se habían preparado para la ocasión. Debo confesar que para este momento ya había pasado mi tercer vaso de Heineken y las cosa comenzaba a ponerse más alegre. Debo imaginar que la gran cantidad de mixes que escuchamos los presentes esa noche son parte del trabajo que ha desarrollado este duó británico en los últimos dos años. Hit, tras hit. Dancefloor filler, uno tras otro y una concurrencia que parecia sufrir pequeños ataques de epilepsia. Tremendo. Ya al final cuando Latch comenzó a sonar por todo el Parc de la Villete un ritmo infeccioso se esparcía por toda la escena. ¡Qué carajos!, imposible resistirse a esta pieza tan pegajosa. Difícilmente sentía mis pies a esa altura de la noche, pero las ganas de disfrutar se mantenían intactas. Qué grandiosa noche.

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Pitchfork Musical Festival Paris 2012 – Dia Viernes (Crónica)

By November 7, 2012 Crónicas

Llegué al evento sobre la hora. El segundo día del festival ya habia comenzado y yo seguía dando vueltas por las calles de París. Había decidido que la mejor manera de prepararme para las presentaciones de dicha noche era caminar por toda la ciudad escuchando temas de Wild Nothing y Jessie Ware mientras buscaba los monumentos menos populares. Sí… hasta la actitud hipster se refleja en  mi nueva faceta de backpacker.

Luego, cuando ya estaba en el recinto, me di cuenta que había llevado paraguas por gusto. El escenario del festival era un inmenso hangar, así que las condiciones para disfrutar de este hermoso festival estaban muy dadas. Dos escenarios, diez bandas/artistas en escena, un espectacular juego de luces-producción y una comprobada calidad de sonido. Como lo dijo bien un amigo holandés, “La Meca de los Hipsters” no podía haberse preparado de forma más exquisita.

Me recibieron unos flacuchos llamados Ratking. Definitivamente, esta versión juvenil de Death Grips no iban con mi estilo. Pero en fin los escuche un rato y al poco rato me voltee y vi el cartel enorme de Jessie Ware en el escenario secundario. Me dirigí hacía allá y noté que la expectativa era grande. Una hora despues, sabría el por qué: Jessie confesó que este fue su primer festival.

¡Pero si que lo disfrutamos Jessie! Una chica supercarismática pero con una voz tan dotada que no podía dejar de imaginar  a una diva sobre el escenario. Se carcajeó y bailó sobre el escenario marcando muy bien cada paso y jalando miradas. Aunque al inicio el micrófono no ayudaba, luego esta muchacha pudo sacar a relucir su mejor repertorio. Ya al cierre escuchamos “Running” y una versión extendida de “Night Light”, solo a tiempo para que el público se rindiera frente al talento y la voz de esta chica. ¡Que gran inicio!

Acabado lo de Jessie, fuimos corriendo al escenario principal, justo para cuando Jack Tatum, a.k.a. Wild Nothing, ya habia terminado de calibrar los instrumentos.

Aquellos que piensan que el dream-pop es un género que no vale la pena escuchar en vivo, pues la verdad es que no saben nada. BRUTAL, atmosférico e hipnotizante. Las notas del bajo, los rápidos arpeggios en reverb de Jack y los sintetizadores inundaron todo el hangar cuando Wild Nothing comenzó a tocar.  “Rheya”, “Dissapear Always” y el clásico “Summer Holiday” se apoderaron de la escena. La gente baila en una suerte de placer colectivo y mi cuerpo cae en el mismo trance. Desde ese viernes no dejo de escuchar el Nocturne LP.

El siguiente acto esperado de la noche era el de The Walkmen. Y como ya sabemos que Hamilton y sus muchachos son  veteranos sobre los escenarios pues solo me relaje un poco y me dispuse a disfrutar. Se escucharon entre las más antiguas a “On The Water” y “Angela Surf City”, pero también mucho del último disco, siendo momentos importantes los de “Heaven”, “We Can’t Be Beat” y “Love Is Luck”.

Es increíble la capacidad vocal de Hamilton, es como si con cada verso se fuera a quedar afónico. Muchísima potencia y sentimiento de un grupo respetado y ya consagrado. The Walkmen se entregó como si fuera su último acto en vivo: como siempre lo ha hecho.

Lo que siguió fue un largo intermedio para mi, ya que no estaba muy a gusto con la música que seguía el resto de la noche. Me dedique a apreciar a la masa. Nunca había visto tantas personas con gafas-pasta (hipster glasses) juntas. Además, me quede sorprendido por la cantidad de gente adulta presente (#soyjovenaún). También por una chica que con pinta de hippie hacía levitar una varita mágica tan solo con su mirada. Vaya truco para amenizar la atmósfera de dicha noche.

Cuando cantaba Robyn y mas de un parisino perdia la cabeza con “The Girl And The Robot”, camine un rato por el hangar y me topé con Jack Tantum mirando desde lejos el concierto. ¿QUEEEE? Voltee de nuevo y era él, como cualquier pedestre tomando una cerveza. Pensé pedirle una foto, pero no lo quise incomodar. Me quede viéndolo y me quede asombrado por su espontaneidad. Nadie lo reconocía en la oscuridad. Un par de horas más tarde, cuando el ensordecedor acto de Fuck Buttons habia acabado con los tímpanos de los presentes, lo que seguía era el acto principal: Animal Collective vendría a promocionar el más reciente Centipede Hz..

Lo cierto es que la técnica experimental no es algo que te imaginas sobre un escenario. Sin embargo, la puesta en escena me daba pistas y me ayudaba a procesar lo que se venía. Con una dentadura inconclusa, olas multicolores y potentes visuales se sucedieron “Rosieh Oh”, “Today’s Supernatural” y “Honeycomb”. Y la verdad es que se escuchaba muy bien. El sonido era idéntico al disco, tanto que incluso se comenzó a extrañar esa originalidad de sus improvisaciones.

 

Mención aparte fue el modo en la que cada persona vivió este último tramo del dia viernes. Cual tribu de salvajes, cada uno parecía entender el lenguaje de Avey, Deakin, Geologist y Panda Bear a su manera. Saltos, gritos y los famosos pasos estrambóticos se volvieron de pronto bastante frecuentes. Quien iba a pensar que a literales 10,000 km de mi hogar encontraría una tribu de iguales capaces de sentir lo mismo por   la inventiva de cuatro incomprendidos. Valió la pena viajar desde tan lejos… y el día siguiente lo valdría mucho más. (Mañana la crónica del día sábado)

Actos del día viernes:
12:20 a.m. Animal Collective
11:25 p.m. Fuck Buttons
10:20 p.m. Robyn
9:30 p.m. Chromatics
8:40 p.m. The Walkmen
7:45 p.m. The Tallest Man on Earth
7:00 p.m. Wild Nothing
6:25 p.m. Jessie Ware
5:35 p.m. Ratking
5:00 p.m. Outfit

 

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Kings Of Convenience en Lima (Crónica)

By December 6, 2011 Crónicas

Una cita nocturna. Una congregación de jóvenes (y no tan jóvenes) que buscaban liberar esa olla de presión que algunos nunca se dan el tiempo de destapar. ¿Alma? ¿Corazón? ¿Quizás repleta de sentimientos, quiza también con algunas pizcas de dolor?

Eran las 10 de la noche, y me encontraba muy ansioso esperando en la fila de lo que sería la primera presentación de Erlend y Erick en Lima. Al fin, después de casi dos años de que escribiera por primera vez de ellos en mi blog (con una ansiedad y atropello propia de un principiante, pero con la emoción de un ser enamorado de la música) , estaba a escasos centrimetros de el par de músicos más cautivadores de la escena europea y quizás de la independiente también. Era un noche para soñar despierto.

El ambiente que se cernía sobre Gótica era de aquellos que muy pocas veces visita nuestra ciudad. El setlist que funcionaba de antesala para aquella cálida velada era una prueba de ello. Soul y voces privilegiadas despertaban la curiosidad de los asistentes. Luego, mi oído reconocía algo más familiar: el cálculo extrambótico y atmosférico de Foals (“2 Trees”) daba duros golpes contra mi pecho, mientras que The Horrors (“Scarlet Fields”) se atrevía a enarbolar la nota dispar, rasgando ocasionalmente la ropa y oídos de aquellos muchachos que recién comienzan a usar geeky glasses y pantalones ajustados.

Y de pronto allí estaban. Un par de tipos altos, muy altos, que fueron recibidos cálidamente por el público de la ciudad. Nadie podía contener la ansiedad ni las muestras de cariño, y es por eso que Erlend y Erick tratarían de enseñarnos la filosofía del silencio. Así pues, los que los habían esperado por varios años aceptaron calmarse y contener sus alaridos., mientras que los otros que quiza ni siquiera merecen haber nacido (si, me refiero a ti cojudo que hablaste durante todo el puto concierto), sencillamente, no.

Erick abría con “My Ship Isn’t Pretty” y de pronto una atmósfera se esparcía por todo el escenario sin necesidad de temporal. Uno comenzaba a notar que el sonido de un par de guitarras y voces privilegiadas bastaba y sobraba para mejorar lo que se alcanza a escuchar en un simple disco compacto o archivo mp3. Las canciones iban y venían. Todos parecían hablar un mismo idioma. El idioma del amor. El idioma del dolor. El idioma de la felicidad. El idioma de la tristeza.

Erlend  parecía flotar y disfrutar cada pequeño pasaje de la presentación. Presenciábamos un disfrute visceral de cada hebra de su cuerpo. La inocencia y espontaneidad de un niño. La madurez de un gran músico. Por su parte, Erick parecía exhalar cada verso como si fuera el último. Con mucha fuerza y calidez, un tema de 1997 comenza a sonar fresco nuevamente, como si en verdad fuera su primera vez.

“We got four eyes, so why yearn for one perspective? We got colours, they disappear when blended”. Un mensaje de paz. Uno de mis temas preferidos se convirtió de pronto en un grito en la oscuridad. “Uhhhh Ahhhh”. Nadie conocía quien diablos tenía al costado, pero juntos formaban una dulce melodía.

“Riding in this Know How, never been here before. Is history recorded? Does someone have a tape?” Mi piel se escarapelaba. “Oh Oh What Is There To Know? This is what it is? Oh Oh You and me alone. Shared simplicty” Un final que vivía en medio de la masa y que me hacía sentir como una Feist más de la masa (con varias docenas de desafinación encima, claro esta).

“So we meet again, after serveral years. Several years, of separation”. El tema más coreado de la noche. “Oh Oh Oh”, KOC se llevó la sorpresa de la noche, cuando la creatividad de unos espontáneos se materializo en pedazos de papel. Como era de esperarse, el par noruego recompensaron esta osadía con una improvisación rockera y con más de un grito hard rock. El público comenzaba a sentirse pleno.

“Only someone. Who’s morally. Superior can possibly. And honestly deserve. To rule my world”. Un fin de fiesta inolvidable, que develaba por completo la forma en que los chicos de KOC concebían la vida y su música. Una fiesta interna que yace escondida en cada uno. Un espacio de reflexión. Una cobija sobre la cual te puedes recostar en los peores momentos, y un abrazo que te espera abierto. En suma, un momento para tí mismo. Creo que todos los que hemos escuchado la música de Erlend y Erick hemos sentido eso, y creo que todos los asistentes del pasado miercoles pudieron alcanzar una conexión de ese tipo. Muchas gracias por su visita, muchachos. Los esperamos de vuelta pronto =).

Nota: Únanse al Facebook y al Twitter de The Pandora’s Music Box, para conseguir material adicional.